Friday, 5 September 2008

Voluntariado



Probablemente, trabajar de voluntaria en Ecuador es una de las cosas más importantes que he hecho para intentar "salvar el mundo". Siempre había querido hacer voluntariado y sé que mucha gente opina que "con todo lo que hay que hacer en casa, por qué irse tan lejos a ayudar" (una opinión que no comparto en absoluto, pero ya hablaremos de eso otro día), pero yo, en casa, simplemente no encontraba tiempo y este año de viajes si algo tenía, era tiempo así que hasta ahora he colaborado con dos ONGs. Trabajé esporádicamente en Buenos Aires con la organización LIFE (http://lifeargentina.org), que ayuda a niños de barrios pobres de la ciudad, y he trabajado dos meses en CENIT (http://www.cenitecuador.org) que ayuda a niños trabajadores de los mercados del sur de Quito.
El voluntariado me ha cambiado, sí. Por un lado es una experiencia muy satisfactoria personalmente, en este tipo de organizaciones (normalmente no tan organizadas), hay que usar mucho la iniciativa, así que he aprendido mucho de organización de programas, planificación de clases, cómo tratar a los niños...
Pero trabajar con los niños y ver su realidad de cerca ha sido sin duda el shock más grande. Porque sí, sabes que viven en la pobreza, que tienen que trabajar y no van a la escuela, que sus padres o familiares no les prestan atención, o lo que es peor, les maltratan o abusan de ellos... pero hasta que no lo ves y les pones nombre y cara a estos problemas, no te das cuenta de lo que realmente significan.
En estos dos meses, siento que he conseguido muchas cosas y he ayudado a mucha gente (o eso espero). Voy a trabajar con otra organización diferente en Otavalo, también en Ecuador, durante otros dos meses, esta vez con adultos... así que ya os contare! Y cuando vuelva a España, quiero tratar de recaudar dinero para estas organizaciones que hacen un trabajo tan importante.

2 comments:

Patri said...

Hasta que no viajé a Sudamérica y no vi con mis propios ojos un colibrí, un Jacarandá y la Estrella del Sur no había aprendido más de lo que los libros me habían mostrado. Viajar es conocer, es descubrir, es reinventar y es un constante modificar esquemas, porque resulta inevitable no cambiar algo dentro de ti, en ese “aquí y ahora” de esta otra realidad, cuando formas parte de ese otro mundo, especialmente de esa espalda del mundo, donde, como dices, pones cara a la pobreza...esa misma realidad que te envuelve y deja de ser una cifra y la misma que te da tantas claves para interpretar muchas cosa que antes ni entendías.
Yo creo que también hay muchas formas de contribuir por un mundo mejor sin hacer grandes esfuerzos, pero con ganas. Y lo que estás haciendo me parece fascinante. Aparte de todo, creo que el principal mensaje que estás regalando a todos esos niños-as es esperanza. Demostrarles que también ellos tienen derecho a reír, a jugar, a cantar...en definitiva, a ser niños-as. Y poder agarrarse a eso, cuando la vida, en ocasiones, te aprieta tanto que apenas te deja especio para respirar, es un oasis y un referente al que acogerse cuando las cosas puedan ir peor.
Y eso es lo mágico, viajar lejos, compartir tu tiempo, lo que sabes, lo que eres...y pasar a ser parte especial de otras personas y que ésas pasen a serlo en tu vida...al fin y al cabo, lo que te llevas y lo que nunca te podrán quitar.

B said...

Que bonito, Patri! Y tienes razon, solo el hecho de viajar te enseña tanto... Y hacer voluntariado todavia mas! A mi, sobre todo, me ha inspirado para hacer mas cosas, desde aqui o desde alli, para seguir ayudando. Nunca mas voy a decir que una sola persona no puede hacer nada, porque lo que cada uno podemos aportar es muchisimo! B